Si eres nuevo en esto del bajo o nunca te has parado a pensar sobre las diferentes tipos de cuerdas que existen en el mercado, esperamos con este artÃculo aportar claridad a esa penumbra en el conocimiento.
Para muchos, hablar de cuerdas nuevas es un sentimiento contradictorio. Por un lado, la mayorÃa de los bajistas preferimos el sonido de unas cuerdas nuevas, superbrillantes y metálicas, a otras ya usadas (aunque muchos puedan opinar que el tono óptimo no se obtiene hasta pasadas unas horas).
Por otro lado, generalmente tenemos que romper el cerdito e invertir una buena cantidad de nuestro dinero para hacernos con un juego de cuerdas decente.
Y es que alguna vez me he encontrado con precios cercanos a la centena de euros por un juego de cuerdas. Eso sÃ, con recubrimiento sintético y para un bajo de seis cuerdas.
Tradicionalmente se hace la distinción en dos categorÃas: por material y por tipo de fabricación. Comencemos por los diferentes materiales con los que se fabrican:
El acero es una aleación metálica resultante de unir el hierro y el carbono. Cuanto más puro sea el acero, más cualidades magnéticas. Dan buen soporte a la púa y al slap o tapping porque todo se escucha más.
El sonido es punzante, puramente metálico, con un extra de agudos que irá decayendo con el paso de los dÃas. Los graves suenan definidos. Su aspecto es muy brillante.
Es una de las elecciones más habituales de los bajistas de rock y heavy por su poderosa sonoridad y sensación de que sacan más volumen del instrumento. Dependiendo de su calidad, generalmente son caras.
Son bastante agresivas con los trastes. Su gran dureza los desgasta en los bendings especialmente. Es el precio que hay que pagar por un sonido excelente.
El cable de acero se recubre de nÃquel para atemperar el sonido metálico y su brillo, para algunos excesivo.
El aporte del niquel aporta entonacióny estabilidad al acero. Suelen ser la opción más barata y, si no sabes que te conviene y necesitas un juego nuevo, son tu opción más segura.
Cumplen en cualquier estilo y uso, por lo que si existe diversidad en tu repertorio, son una buena elección. Además, son menos agresivas con los trastes.
También se fabrican cuerdas con nÃquel puro recubriendo el cable del mismo material. Su sonido se aleja del tono metálico de las cuerdas de acero, sacando un sonido bastante controlado y válido para muchos desde el primer instante.
Presentan muy buena respuesta magnética y un brillo medio. No son la mejor opción si eres alérgico a este metal.
Su apariencia es grisácea oscura o negra. El nailon es un un polÃmero artificial y es un material muy utilizado en la industria textil, como fibra elástica y resistente.
En cuanto a su uso musical, las cuerdas realizadas con este material producen un sonido similar al de un contrabajo de orquesta, con poco ataque y un sonido profundo y grave. Por lo tanto, van bien para aquellos estilos en los que el uso del contrabajo sea habitual: jazz, soul, pop o latina.
Son poco agresivas con los dedos y con el instrumento al ser un material más blando que cualquier metal, aunque su capacidad elástica es importante. PodrÃa ser un buen comienzo para aquellos que tengan dedos especialmente frágiles.
Utilizadas para los bajos acústicos, suelen recibir las propiedades acústicas del bronce para conseguir un extra de timbre, gran brillantez y un tono metálico muy resonante, que se potencia en conjunción con la caja acústica del instrumento.
Al igual que los bateristas se aprovechan de esta aleación en sus platos, nosotros la podemos aplicar en nuestras cuerdas, consiguiendo un tono caracterÃstico y adecuado para trabajar en el formato desenchufado, aunque algunos fabricantes nos invitan a sus propiedades tras pasar por la amplificación.