¿Cuando y por qué comenzaste a tocar el bajo?
Empecé con el bajo por consejo de un amigo y la necesidad de bajista que teníamos para un grupo que íbamos a formar. Comencé con la guitarra española, cuando tenía once o doce años. Tocaba con mi hermano cosas de Paco de Lucía y posteriormente me hice con una eléctrica.
Al tiempo contacté con un amigo también guitarrista que me comentó que por qué no me compraba un bajo eléctrico y hacíamos un grupo, grupo que al final no formamos, pero yo me compré el bajo.
En una céntrica tienda de Madrid me hice con un Hohner sin clavijero, de tipo Status, un bajo del que me enamoré nada más verlo. A partir de ese momento, empiezas a escuchar otro tipo de música y a hacerlo de otra manera, buscando los graves.
Cuando tenía diecisiete años sólo escuchaba heavy Metal pero, a partir de esa época, abrí el abanico hacia la música latina.
¿Cuándo empezaste a recibir clases?
Desde un primer momento, muy joven. Desde pequeño en el conservatorio, también con Javier Rayas y con Jero y, en cuanto cogí el bajo, me introduje en el Taller de Músicos y recibí clases allí. Tendría diecisiete años.
Siempre he sacado cosas por mi cuenta y a veces avanzas más de este modo que con un profesor. Compaginando las dos cosas me fui formando. También he tocado mucho en grupos de muchos estilos diferentes: pop, rock o rock duro... Y eso también me ha ayudado.
A partir de los veinte años empecé a tocar en orquestas y también tonteé con el contrabajo en el taller de músicos.
Mucha gente coincide en la importancia de tocar en directo ¿qué opinas al respecto?
Si, también lo creo. Es positivo para aprender y además es que es divertido, que al final es el fin de todo esto. Lo bueno es quedar con gente, porque es muy diferente tocar acompañado en lugar de sólo. Es siempre interesante interactuar con otros músicos, sobre todo con la batería, que está tan unida al bajo.
Siempre se ha dicho que hay que intentar tocar con gente mejor que tú o con más experiencia…
Sí, pero creo que depende mucho de la persona, de cómo afrontes los retos o soportes la presión. Esto a veces implica que estés forzado. Tocando con gente con más experiencia puede aprender, tanto lo que tienes que hacer como lo que no tienes que hacer.
Tocando en orquestas he aprendido cosas que no debía repetir o imitar. También hay gente que toca bien y de la que aprendes mucho, claro. Otro aspecto interesante es tocar con gente con la que te entiendas musicalmente y personalmente, lo que hace el tocar sea algo más reconfortante. Así, si tocas con alguien durante mucho tiempo, terminas adquiriendo automatismos que son interesantes sobre un escenario, te entiendes con una mirada.
Partiendo de lo que acabas de decir, ¿podrías decirnos algunas que no vayan bien en tu opinión?
Para un bajista, como dicen los yankis, no es bueno estar busy, el meter mucha figura y estar muy ocupado en tu línea. Cuantas menos notas metas y más te pienses dónde las vas a meter, mejor porque creo que es la labor que nos toca.
El bajo son los graves y es una cosa básica estructuralmente, a no ser que toques fusión. Cuando te llaman para trabajar, es porque haces bien tu labor. Al principio yo también he pasado por esto, y el cerebro te pide meter más y más cosas pero al final, si te mantienes sobrio y después metes un riff, consigues que todo sea mucho más intenso.
Es bueno no saturar de notas tus líneas, aunque hay bajistas que utilizan bases muy barrocas, como pueda ser Rocco Prestia o Alfredo Paixao, algo que les queda muy bien, pero es siempre más arriesgado.
Otro consejo podría ser que deberíamos respetar mucho a la voz, ya que la es parte básica de la melodía. Buscar los huecos adecuados para hacer los fills es una prioridad. Por ejemplo, Pino Paladino me gusta por eso, marca la base pero luego dibuja en el lugar exacto.
Creo que todo es relativo, pero está bien disfrutar de ser básico. Si planeas donde vas a hacer los riffs mejor. Para trabajar, se busca a bajistas que hagan de bajistas.
Defiendes de todas maneras que no hay un sólo camino válido, a pesar de tener tu gusto claro. La música y el arte son así. Hay muchos libros de arte que lo clasifican y marcan unos cánones, pero los gustos son algo mucho más complicados, algo totalmente subjetivo.
También depende del estilo. Si tocas jazz o fusión, el bajo se puede mover más. Si tocas pop y acompañas a un artista, tienes que respetar todo lo marcado. Y disfrutar de eso.
La mezcla entre la sobriedad y la creatividad se puede encontrar en bajistas como Anthony Jackson o Pino Paladino.
¿Qué bajistas te han influido más?
Jaco Pastorius en su momento me impactó y muchas de las cosas que toco se podrán parecer a él. Marcus Miller también me gusta mucho. Empecé tocando cosas de Stu Hamm, que es un bajista un poco más guitarrero y al ser mi anterior instrumento la guitarra, pues me vino bien.
Luego te das cuenta de que tienes que buscar la sobriedad. Todos los que he mencionado antes me parecen buenos, pero Jaco creo que era el mejor. Fue un pionero.
Al principio no le conocía, pero luego me informé y vi lo que había hecho. Últimamente toco más redondo y grave porque te das cuenta que tocar nasal y definido no siempre es lo que mejor va, pero siempre se necesita un toque de medios porque si no el sonido se convierte en una bola.
¿Qué tipo de música escuchas? ¿te has forzado a ser ecléctico en tu elección musical?
Al final, por temas de trabajo, si he tenido que escuchar muchos estilos de música. Pero creo que es bueno, porque hay tanta música y riqueza que parece que te limitas si no escuchas más de un estilo.
Los que tocan clásico suelen ser así o incluso los jazzeros más radicales… pero creo que hacer esto es una equivocación. Hay cosas de heavy metal, de latino, flamenco, de clásico que son muy buenas y no debes perdértelas.
En el mundo del bajo es frecuente encontrar a gente que ha probado antes con la guitarra o incluso la batería, como es el caso de Jaco ¿crees que aporta algo interesante probar o comenzar con otros instrumentos para un bajista?
Alguien que empiece con el bajo directamente creo que tiene más clara su función que otros que vengan del mundo de la guitarra, en principio.
Pero hay gente que es multiinstrumentista, como Marcus Miller, que toca saxo, bajo, piano, etc… y sigue siendo un bajista tremendo, aunque con un estilo muy personal, cercano al bajista solista, aunque ha pasado tiempo acompañando a otra gente.
Lo que si creo firmemente es que si conoces otros instrumentos, te vendrá muy bien para componer, arreglar o para interactuar con otra gente.
Tengo entendido que has estado en Estados Unidos ¿cómo fue la experiencia?
Estuve en B.I.T. de California en el departamento de bajo durante seis meses y la experiencia fue muy buena, tanto en la escuela como fuera de ella. Los conciertos de jazz-fusión que vi allí fueron increíbles. Creo que aquí tenemos un retraso musical con respecto a ellos. También en el respeto y estatus que tienen los músicos.
Creo que aprendí más viendo a otra gente tocar que lo que pude tocar allí. Por otro lado, la escuela era una auténtica pasada, con una biblioteca llena de información. La valoración es completamente positiva.
Como anécdota, me acuerdo que una noche no sabíamos dónde ir y fuimos a un bar y resulta que estaba por casualidad Luis Conte en la percusión, un auténtico genio tocando en un garito. Todo esta en ebullición y en la música son la Meca también, al igual que en Nueva York.
Otra cosa que me gustaba era el clima de trabajo. Ese ambiente era muy bueno para progresar porque constantemente veías a gente que era tremendamente buena y siempre querías tocar más y mejor.
A España le queda un proceso de igualación con respecto a Europa. Debe haber un cambio en la mentalidad y en la educación, aunque es algo difícil si desde los medios no se cambia la mentalidad de la gente, para que demanden música más elaborada. Ahora mismo veo el panorama bastante gris. Veremos si el tiempo lo mejora.
¿Puedes enumerarnos algunas de las bandas o artistas con las que has tocado?
He estado con Rosana, Mónica Molina, La Barbería del Sur, Nacho Cano, Merche, Mago de Oz, Pastora Soler, Luz Casal, Emilio Aragón y Chema Vílchez, entre otros.
¿Con qué equipo tocas habitualmente?
Toco con un amplificador muy versátil de David Eden, muy compacto y lo acompaño de una caja de cuatro conos de diez pulgadas. Encuentro que esta combinación es bastante funcional y flexible para todo tipo de uso.
A veces podría parecer que en recintos más grandes necesitarías más bafles pero, como muchas veces se utilizan cascos o monitores, no es necesario. Tengo claro que me gustan los amplificadores que no coloren mucho el sonido. Tiene que sonar el bajo y la madera.
La madera es importante en los instrumentos. Al igual que en un contrabajo, este aspecto es vital también en un instrumento electrificado.
Tengo buenos instrumentos y muy variados, pero para trabajar es muy interesante un bajo de cinco cuerdas, aunque creo que los de cuatro son más cómodos de tocar y tienen algo especial.
¿Qué consejo podrías dar para alguien que quiere estudiar un instrumento?
No deben olvidar que la música es divertida. Cuando estás aprendiendo puede haber momentos aburridos, pero hay que tener claro que la música es algo divertido. El Niño Bruno, un compañero baterista, dice que con la música se juega, por cómo se dice en inglés. Play music.
Cuando un profesor te da un ejercicio complicado, hay que tener en mente que es algo útil y mostrar una actitud positiva ante ese esfuerzo. Es como la vida. Hay altibajos, puntos de esfuerzo o tristes, pero la música es divertida y hay que pasárselo bien tocando.
8/10/2009