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ENTREVISTAS | BAJO ELÉCTRICO

Pepe Bao: "A veces me despierto con el bajo entre los brazos"

Pablo Vargas
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Pepe Bao es un virtuoso del bajo que se quita importancia, uno de los bajistas más versátiles del panorama nacional. Del flamenco al heavy, del metal o el funky a los ritmos latinos, todo cabe. Prestemos atención a un músico de primera.
Pepe es un bajista versátil pero si algo lo puede caracterizar es su estilo muy percusivo y vistoso.
Además... 
Pepe Bao ha estado dando clinics por diferentes provincias presentando su nuevo equipo Musicman y Ashdown.

¿Cuándo y por qué comenzaste a tocar el bajo?

Empecé a tocarlo con 17 años. Mi primer bajo me lo compró mi tío. La cosa es que mi hermano tocaba en un grupo y hacía falta un bajista, para una gira, allá por la época de los mítines del PCE y del PSOE.

Me compraron el bajo por la cara (risas). Me dijo mi tío ¿Cuál quieres? Y me propuso uno más barato, otro de precio medio y otro un poco más caro. Me cogí el de precio medio y, a partir de ahí, empecé a tocar y a tocar.

La guitarra, sí que la habías tocado antes, ¿cierto?

Sí, ya había tocado la guitarra pero en plan Cumbayá, como los hippies, nada serio.

¿Y la percusión? porque con sólo verte tocar el bajo se detecta tu soltura en cuanto al ritmo.

Sobre todo he tocado percusión de pequeño, antes y mucho más que la guitarra. Fíjate que con los antiguos botes de detergente, la caja de costura de mi abuela y los destornilladores me hacía mis kits de percusión, sobre todo con mi hermano Anye. Eran tiempos en los que era difícil tener otra cosa en casa.

Tus inicios en la música, ¿con qué fueron? ¿estaba ya tu hermano contigo?

Me inicié con una banda de versiones y a mi hermano le metí en la música, en un grupo que se llamaba Sociedad Limitada. En otro momento también nos faltaba el batería, estando en la banda Los Conguitos. Y los días que tocábamos en directo le pedíamos la batería a alguien.

Me acuerdo que para componer me ponía con un amplificador de 4 vatios… dentro de un vestuario de piscina, para darle más reverberación.

¿Has tomado clases alguna vez?

No, nunca he recibido clases, soy autodidacta totalmente.

Así que te pusiste con tu intuición, tu oído y a tocar mucho, ¿no?

Lo que sé es a través de escuchar a mucha gente y de haber podido tocar con artistas y músicos muy buenos, y con ello se aprende mucho.

Lo idóneo es estar en un grupo y que nunca te echen, y además que venga gente buena. De esa manera vas absorbiendo lo mejor de cada persona que viene.

¿Quiénes son los músicos que más te han ayudado a formarte como bajista?

Como bajista, han sido Stanley Clarke, Mark King, Larry Graham, Geddy Lee de Rush, Steve Harris y alguno más. Billy Sheehan también me gusta, aunque por aquella época estaba con Talas y su música me interesaba un poco menos. También de gente como Tony Urbano. Me sacaba todos sus temas.

Cuando un tema me gustaba, no paraba hasta sacarlo. Me tiraba en el cuarto de baño cuatro y cinco horas porque era donde mejor sonaba el bajo desenchufado.

Y cuando vi a Stanley Jordan y su forma de hacer tapping me quede alucinado. En ese momento es cuando me interesé por esta técnica. Por esta época nadie hacía tapping en bajo y cuando lo vi y llegué a casa, me puse a jugar con las cuerdas sin saber muy bien qué hacer, pero sonaba bien.

El tener nociones de percusión te ha ayudado de gran manera a la hora de hacer tapping, ¿verdad?

Claro. Con el bajo hay que tener ritmo porque si no, estás muy limitado y no sonarás bien. El tapping es una técnica muy percusiva y siempre viene bien dominar el ritmo. Y algo semejante ocurre con el slap.

El bajista es el que lleva el pulso de la banda, forma parte del corazón rítmico, porque va bombeando el impulso a la banda. Un bajista sin ritmo es horrible. Por eso, siempre recomiendo a la todos los pricipiantes que se compren metrónomos.

Hay mucha gente que toca en casa sin nada y eso nada más que sirve para adquirir muchos vicios rítmicos, retrasándose o adelantándose al tempo. Al principio es aburrido pero puedo asegurar que es muy efectivo. Si alguien quiere grabar en un futuro, tener un buen tempo es fundamental. Y es un problema, porque hay mucha gente que toca bien pero que cojea en esto.

¿Qué haces habitualmente para practicar?

En cuanto se acuestan mis hijos llega el tiempo en el que me pongo a practicar. O saco alguna canción o parte, o me pongo a escuchar algo interesante, o ver algún libro o partitura… otras veces me pongo a improvisar.

Tengo que estar un rato para calentar, pero una vez que entro en calor puedo estar muchas horas.

¿Mejor un rato todos los días o un atracón?

Me gustaría darle todos los días, pero a veces no puedo. Pero cuando cojo un día y tengo tiempo, me dan las siete de la mañana y casi empalmo para llevar a los niños al colegio. Creo que soy un poco más de atracones, porque cuando me pongo, me pongo. Tanto que a veces me despierto con el bajo entre los brazos.

Tu técnica de slap y tapping es toda tuya, a tu estilo por lo tanto.

No había vídeos ni nada al alcance. Aunque siempre hay alguien que te dice “esto se hace de esta maneraâ€. Fue Nacho Lesko quien me mostró mi primera parte en slap. Fue Decoy de Miles Davis, que lo tocaba Darrel Jones.

A partir de ese momento comencé a escuchar a Stanley Clarke, Larry Graham… y después Mark King. Y con este hombre me quedé asombrado. Y si te digo la verdad, me da rabia que no se le nombre más cuando se habla del slap…

Hay gente que quizá lo margine por haber tocado pop, aunque sea mezclado con funky, pero algo más comercial en definitiva.

Puede ser que su música sea comercial y hasta a veces cursi, pero como bajista es tremendo. Su disco que más me gusta con Level 42 es el directo.

Y además canta mientras que toca todo lo que toca.

Esa es otra... Otro que me encanta es Larry Graham, el inventor del slap como hoy lo conocemos. Y todo el mundo dice los mismos nombres, más modernos, y no se dan cuenta de otros nombres son, al menos, tan interesantes. Alain Caron, Domique Dipiazza o Carles Benavent, que me parecen muy buenos, son otros grandes. En el flamenco todos hemos imitado a Carles.

¿De dónde viene el tocar a veces heavy y otras flamenco?

Eso viene de tocar unas veces con Obús, otras con Raimundo Amador, otras con O´Funkillo, otras con SFDK, otras con el trío… al final lo mezclas todo.

Hay muy poca gente que esté abierta a un abanico tan grande. Lo habitual es cerrarse un poco más, pero tú has tocado casi de todo. ¿Te has esforzado desde joven a escuchar de todo o ha sido progresivo?

No, ha sido poquito a poco. Ahora por ejemplo, con el disco de SFDK. Al principio era un poco escéptico, pero luego me ha terminado gustando. Y es que creo que hay que entender tanto al estilo como al artista, meterte en su visión de forma profunda. No creo que valga tocarlo de manera superficial, sino que hay que entender esa música.

Cuando te pones con ritmos latinos, como la salsa, el tumbao… creo que hay que entenderlo para tocarlo bien. Con el flamenco pasa igual. No creo que cualquiera pueda tocar flamenco sin meterse un poco en él. El Bebop es otra música con esta naturaleza.

¿Crees que estilísticamente el flamenco es uno de los estilos más complejos?

Bueno, creo que es difícil y que algunos palos son realmente complejos si no los estudias un poco. Pero también creo que muchas veces lo más sencillo es lo más difícil. Puedes hacer fraseos muy rápidos pero a lo mejor no has transmitido nada. Hay gente que con dos notas lo dicen todo.

Mira Sting… (Pepe tararea el comienzo de Walking on the moon de The Police) eso es transmitir. O Tony Levin, que con pocas notas llena como nadie. A mí me gusta mucho lo poco y bien encajado.

Hace poco comentabas que para trabajar es más importante ser efectivo en lo básico que complicarse mucho la vida.

Claro, porque primero es la melodía y después ya hay tiempo de armonizar y complicar la música. Es como un juego. A veces puedes sacar una melodía compleja y luego busca los acordes que le van bien. Lo que ocurre es que hay que saber algo de música.

Y aunque sea autodidacta, hay que conocer cosas, preguntar. Porque no todo puede ser tocar de corazón… puede llegar un momento en que te repitas y si no te interesas en aprender, te repites. Hay que preguntar a quien te pueda enseñar algo, enriquecerse.

Esto lo ejemplifico con una metáfora. Y es que un músico es como un río; cuantos más afluentes tenga, mejor. Si sólo tienes dos afluentes y uno se contamina o se seca, ¿qué haces? cuantas más fuentes tenga mejor, más posibilidades tendrás. Según veas cómo es esa noche tu público, podrás tirar de un recurso o de otro.

¿Cuál es el atributo principal que debe tener un bajista?

Lo principal es acompañar. Hacer que lo que suene sea un conjunto, asentar el sonido de la banda. Con otro símil, el bajo sería los caballos para una carreta. Es el corazón, lo que proporciona el pulso a cualquier conjunto.

Respecto a tu equipo, ahora estás tocando con diversos Musicman Bongo. Cuéntanos qué te gusta de tus bajos.

Tengo dos Bongos, uno de cuatro cuerdas y otro de cinco, un Musicman Sterling y un Stingray. El bongo en concreto tiene un previo de altísima calidad. Puedes tocar casi de todo y suena fenómeno. Puedes configurarlo para sonar funky, para flamenco, con un sonido más medioso… tiene una gama de medios preciosa. Abarcas muchos sonidos con el Bongo y sus dos pastillas de tipo Musicman. Aunque también digo que los dedos de quien lo toca también influyen (risas).

El otro día te pudimos ver a Marcus Miller y fue una muestra más de esto que cuentas.

Exacto. No estaba tocando con su equipo habitual, aunque si estaba con un Fender Jazz Bass. Pero lo determinante son los dedos, es el intérprete y Marcus sonó a Marcus, aunque no tenía su equipo.

Hoy en día es difícil que uno saque un sonido tan estilístico, tan definitorio. Hay poca gente que se diferencie claramente del resto. Y tener estilo propio es difícil. La verdad es que nunca me he parado a sacar mi propio sonido, tan de un lado para otro como estoy, pero puede que llegue un día en el que sí lo busque. Para mi es un mérito escuchar a alguien y poder decir, este es tal bajista.

¿Has tocado con un bajo de seis cuerdas o un stick en alguna ocasión?

Tuve un stick hace tiempo, pero creo que es algo que hay que estudiar mucho, ya que es complejo. Mi stick me lo compró Paco Ventura, el guitarrista de Medina Azahara.

Cosas del destino, con el paso de los años terminé tocando con Guillermo Cides, uno de los mejores stickistas del mundo. Ahora si que me gustaría tener uno, pero de ocho cuerdas, porque los hay hasta de doce. Sí que me atrevería más ahora y al estar en cierto contacto con Guillermo, me podría enseñar más.

Pero hay que echarle su tiempo extra, porque las posibilidades son enormes, tiene sonido estéreo y para tocarlo hay que casi hacer tapping de continuo. Aunque que conste que con el tapping en bajo se pueden hacer mil cosas.

¿Cuánto tiempo te llevó el Hotel California en tapping?

La verdad fue una cosa sin mucha historia y lo saqué sin darme casi cuenta. Estaba en casa, puse una cinta y salió el Hotel California. Después sí que me lo trabajé un poco en hacer algún arreglo, pero salió fácil. También me lo toco por bulerías (risas)…

¿Qué me puedes contar de tu amplificación de la compañía británica Ashdown?

Ahora llevo dos cabezales Mark King y cuatro pantallas de 4x10†con trompeta de agudos. Una cosa que intento siempre hacer es tocar en estéreo, con este tipo de configuración. Con cierto tipo de efectos como el chorus o reverb, el estéreo le da un toque especial, aparte de escucharse mucho mejor. Es un buen equipo.

Vamos a cambiar de tercio y con un tema que toca más lo laboral ¿cómo se trata al músico profesional en España?

Es complejo. Así como han venido muchos más músicos y el panorama en lo musical se está enriqueciendo porque han venido muchos músicos de fuera, el caché ha bajado.

En la música profesional, tocar en una orquesta es como hacer el servicio militar: haces kilómetros, aguantas jornadas inacabables… pero con la llegada de los músicos de otras zonas más deprimidas, pues hay que trabajar más individualmente. Muchas veces los promotores se inclinan por músicos baratos pero que puedan cumplir.

Por eso digo lo de estar en forma y mantener el nivel y un nombre. Lucho por hacerlo bien en todos los conciertos que tengo y no miro el reloj para nada, no soy de esos. Esa es mi manera de avanzar.

Y sobre tus proyectos, ¿qué nos puedes contar?

Ahora voy a sacar un disco instrumental, del que todavía no tengo el nombre definitivo aunque sí que tengo alguna idea de cómo se llamará, algo alusivo al sur.

Acabo de grabar el nuevo disco de Obús, con los que intentaré hacer todo lo que pueda en cuanto a conciertos. También estoy tocando con Raimundo Amador, tanto acompañándole como solista como en un proyecto llamado Los Gerundinos, en el que toco con mi hermano Anye, Ricardo Marín a la guitarra, Raimundo a la guitarra y cantando y yo al bajo.

Y vamos a retomar con O´Funkillo. También me centraré en lo que pueda de temas de estudio y actuaciones, al menos como ha pasado este año, como lo nuevo de SFDK, El Barrio, Peret, Fondo Flamenco, Obús, el disco de Raimundo, mi disco…

¿Y un consejo final para la gente que esté empezando con el bajo?

Que se compren un metrónomo, lo primero. Después, hacer percusión con las manos o sobre el bajo. Otra cosa importante es aprenderse todas las notas del bajo, porque hay gente que no se las sabe y está tocando por ahí.

Es vital saber dónde vas a poner tus manos cuando estás sobre el diapasón. No basta con decir, vamos a tocar un MI. Hay muchos MI; mayor, menor, menor séptima, novena, sexta… y no da lo mismo.

Y después, depende de cada uno, pero es indispensable escuchar mucha música, y toda clase y estilos. Se podría resumir en que uno debe enriquecerse escuchando a otros. Si además estás con gente que sepa, el preguntar las cosas y su por qué es necesario. He tenido la suerte de que, por ejemplo, Raimundo me diera algún consejo a la hora de tocar, corrigiendo el soniquete de lo que tocaba.

22/12/2009


Comentarios   
5 comentarios
Imagen de Anónimo

maestro pepe

sin palabras me he quedado perpleja y Anye a la bateria,vaya par de hermanos son dos monstruos musiclamente hablando.

Imagen de Anónimo

Grandisima

He aprendido un montón, merece la pena tomarse unos minutitos leyendo esta hermosa entrevista...

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